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Serenata

(Imitación de Zorrilla)

 

A la Sra. Doña P. S. de Q.

 

PRELUDIO

 

Antes de que la aurora luzca temprana

y acaricie las flores de tu ventana;

antes que el nuevo día, su luz vertiendo,

armonía y encantos vaya esparciendo;

antes que los gorjeos de tiernas aves

vibren en el espacio con notas suaves;

antes de que la noche pliegue su manto,

deja que en tu presencia lance mi canto,

deja que diga:

¡Hermosura del cielo, Dios te bendiga!

 

Tú a las flores robaste sus mil colores,

y eres la más hermosa entre las flores;

iba el amor buscando dulce embeleso

y, al mirarte tan bella, te dejó un beso,

su perfumado aroma no se ha perdido,

en tu boca lo tienes siempre escondido,

¡Gacela de los bosques, cisne del río!

¡Es pobre a tu hermosura el canto mío!

¡Hurí del cielo!

¿Quién merece cantarte sobre este suelo?

 

Si de tu voz se escucha la melodía,

todo en ella revela dulce armonía,

porque es tu voz del cielo eco perdido,

que embriaga al que la escucha con su sonido,

ella gira, se pierde, suena, murmura…

¡Si encantos le faltaran a tu hermosura,

si de ilusión de amores no fueras sueño,

de un edén encantado te hiciera dueño,

que tu garganta,

un mundo de ilusiones en mí levanta!

 

De tus ojos los rayos quitan la calma,

que en ellos se descubre ardiente un alma;

garzos, dulces, brillantes, son dos estrellas;

las luces del topacio se advierte en ellas;

al mirarte, se olvidan todas las penas,

y prisionera el alma en las cadenas

que de tus ojos brotan, al pensamiento

no le manda armonioso, sonoro acento

con que cantarte…

¡Cómo, si el alma muda queda al mirarte!

 

Clavellina del prado, lirio del valle,

 se troncharan mirando tu esbelto talle;

si Venus a su lado tus manos viera,

de penas y de envidia tal vez muriera;

porque son modeladas cual fue ninguna,

son manojos de perlas, copos de espuma.

Si tuviera yo un cetro, yo te lo diera

y aun poco a tu hermosura me pareciera.

¡Blanca paloma,

la aurora en el Oriente rosada asoma!

Tal vez mañana

olvidarás los ecos que yo levanto…!

¡Adiós, sultana!

 

 

 

 


 

Imagen de la portada del libro

 

¿Quién fue Rosario de Acuña?.

 

 

 

Rosario de Acuña. Comentarios

Algunas notas acerca de la vida de esta ilustre librepensadora