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A la memoria de Bretón

 

Hace un año que la muerte

a otra vida te llevó;

al quedar tu cuerpo inerte

España dejó de verte,

pero de admirarte, no.

 

Y tendrás su admiración

en tanto con vida aliente,

¡Porque tu nombre, BRETÓN,

ha de oírse eternamente

en la española nación!

 

Tu patria contempla ya

cual fúlgido sol tu estrella;

el mundo la admirará

y jamás se borrará,

¡Que va tu nombre con ella!

 

Luciendo sin fin ni ocaso

el cielo del arte alumbra,

y ante su radiante paso

a mil estrellas deslumbra,

de las que hay en el Parnaso.

 

Sobre el polvo de tu ser

se alza la luz de tu gloria,

brilla lo mismo que ayer;

en la castellana historia

muchos siglos se ha de ver.

 

Que la luz que el genio da

nunca del mundo se fue;

el que la esparce se va,

no se sabe dónde irá,

¡Pero su gloria se ve!

 

¡BRETÓN!, si en esas regiones

donde los orbes se miran,

vuelven a hallar sensaciones

los seres que aquí respiran,

¡no desoigas mis canciones!

 

Uniéndome al pueblo hispano

elevo mi canto a ti;

¡BRETÓN!, escucha a tu hermano

que hoy te dice desde aquí:

¡Gloria al vate castellano!

 

2 noviembre 1874

 

Leída en el teatro del Circo por la Srta. Boldun la noche del 8 de noviembre, primer aniversario de su muerte [nota de la autora]

 

 


 

Para saber más acerca de nuestra protagonista

 

Rosario de Acuña. Comentarios (⇑)
Algunas notas acerca de la vida de esta ilustre librepensadora
 
 
 
 
Imagen de la portada del libro

 

Rosario de Acuña y Villanueva. Una heterodoxa en la España del Concordato (⇑)