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Las dos miradas 

 

Prisionera del cuerpo y de la vida

un alma se despierta;

en la forma risueña de la infancia

mira sobre la tierra.

La inocencia purísima que esconde

en aquella mirada se revela,

que es un rayo de amor y de ternura;

casto saludo al mundo donde llega.

Próxima a desprenderse para siempre

de la febril materia,

el alma de un anciano moribundo

mira sobre la tierra:

la duda, la tristeza, los dolores,

en aquella mirada se revelan;

suspiro profundísimo de angustia,

saludo amargo que en el mundo deja

¿Cúal se debe envidiar al contemplarlas?

¿La mirada primera

o el último reflejo de mis ojos

que enturbiará la tierra?

Saludamos al mundo enamorado,

el mundo nos arranca la inocencia

y el llanto y los dolores nos ofrece,

mas cuando el fin se acerca,

de las vanas pasiones terrenales

el alma libre queda,

aunque es muy triste la postrer mirada,

más triste es la primera.

 

 

Nota

Leída por su autora en el recital poético que tuvo lugar en el teatro Principal de Alicante el 17 de febrero de 1886.

 

 

Imagen de la portada del libro

 

¿Quién fue Rosario de Acuña?.

 

 

 

Rosario de Acuña. Comentarios

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