Rosario de Acuña y Villanueva

Madrid, 1850- Gijón, 1923

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La aurora

 

 

   Extiende el sol las llamas de su corona

y cruzan los espacios destellos de oro,

y en la dormida tierra, de sombras llena,

se vierten los raudales de áureo tesoro.

 

   Al sentir las celestes fulguraciones

todo, en ella, se vuelve puro y brillante,

cada flor, en su cáliz, muestra una peral,

en cada hoja del prado tiembla un diamante.

 

   Rubíes y esmeraldas, en doble hilera,

cimbrean en caireles sobre el ramaje,

y al pasar los reflejos por las umbrías

van prendiendo en las selvas dorado encaje.

 

 

   Los picachos del monte de ópalo y nácar

iluminan los valles con luz radiosa,

y en las altas montañas, los ventisqueros

se convierten en mantos de coral rosa.

 

   Son las tablas del río zafiros claros,

que esmaltan el cabrilleo de ondas de plata,

y el humilde arroyuelo corre entre aljófar

cual cinta de cristales que se desata.

 

  Festones de topacios bordean los mares,

y al romperse en las costas la ola dorada,

se quedan los topacios desengarzados,

fulgurando con rayos de estrella alada.

 

  Todos los pajarillos que al sol se ponen

se vuelven colibríes de pedrería,

y cuando sale un corzo por los peñascos

semeja un modelado de orfebrería.

 

  Si alguna moza baja por agua al río

vestida de tisúes cruza el otero,

y de amaranto y rojo contorneada

resplandece en la vega como un lucero.

 

  Las ondas de la brisa cruzan veloces

entre olores de pinos y de jarales,

y les dan más perfumes en los vergeles,

madreselvas, jazmines, mirtos, rosales.

 

  En ampulosos giros, de aroma llenan

el mar, el monte, el valle, la selva, el nido,

hasta cambiar la tierra, de polo a polo,

en pebetero inmenso de esencia henchido.

 

  Las nieblas de la noche, cendal de plumas,

que los iris han ido tornasolando,

como dosel de púrpura por Occidente,

en fúlgidos dobleces se van plegando.

 

  Son los primeros besos del rey del día

una orgía de aromas y de fulgores...

¡Amar la luz gloriosa de las auroras

es el amor más grande los amores!

 

 

 

El Radical, Almería, 3-2-1907

 

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