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La codorniz en la siega

 

 

 

Sé cauta, mi amada

prepara tus vuelos

que, o mucho me engaño,

o pronto tendremos

en vez del frondoso

y oculto y ameno

retiro que forman

sembrados y oteros,

la estéril llanura

sin sombra ni fresco,

del sol abrasada;

rastrojos desiertos

que no han de brindarnos

ni plácido sueño,

ni dulces coloquios,

ni amante sosiego,

ni castos nidales

de plumas cubiertos,

que abriguen y oculten

tesoros sin precio.

Prepara tus alas;

las hoces ya veo;

comienza la siega,

¡qué triste momento!

Dejemos la espiga

tronchada en el suelo,

llamemos los hijos,

venzamos al miedo

y alzando al estío

el canto postrero,

crucemos los mares,

mi amada, volemos.

 

 

                        

 

 

 

Imagen de la portada del libro

 

¿Quién fue Rosario de Acuña?.

 

 

 

 

Rosario de Acuña. Comentarios

Algunas notas acerca de la vida de esta ilustre librepensadora