Rosario de Acuña y Villanueva

Madrid, 1850- Gijón, 1923

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Carta a Melquíades Álvarez

 

Sr. D. M. Álvarez:

 

Mi distinguido amigo: En mi casa se ha leído y estudiado su admirable discurso sobre el proceso Ferrer, causándonos un entusiasmo hondísimo.

Tengo a dicha muy grande haber venido a vivir y morir (este es mi propósito) en esta tierra asturiana donde ha nacido tan gran patriota y artista como usted. Me enorgullece ser conciudadana de quien ha sabido de un modo maravilloso defender la majestad de la Justicia y la supremacía de la Razón.

Dios guarde su salud muchos años para bien de España y orgullo y satisfacción de los que tenemos a honor el llamarnos sus amigos.

Lo es suya con el mayor afecto y estimación, su admiradora.

 

Rosario de Acuña

 

 

Nota. El escrito iba precedido de la siguiente introducción: «La ilustre escritora doña Rosario de Acuña que, oculta en su bello retiro de Somió, vive la honda vida de España y desde aquel pintoresco rincón canta frecuentemente las sublimidades de la Humanidad y llora las amarguras de su patria, se ha sentido conmovida al leer el magistral discurso del grandilocuente tribuno gijonés, y dirigió a nuestro insigne amigo esta hermosa y breve carta que con viva satisfacción trasladamos a EL NOROESTE.»

 

El Noroeste, Gijón, 3-4- 1911

 

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