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Sr. D. Teodomiro Menéndez, diputado por Gijón

Amigo mío:

¡Por fin el gran Gijón liberal, radical, hondamente (y no de labios afuera) demócrata, ha dado una gallardísima prueba de su abolengo republicano, hoy transformado en alto vuelo hacia el sublime ideal igualitario de la Humanidad!

¡Por fin los ciudadanos y campesinos, conscientes de la virilidad de su pensamiento, erguido frente a las aristocracias, lo mismo la nobiliaria, que la sectaria religiosa y la ególatra capitalista, han ido con una sola voluntad a demostrar la soberanía del pueblo, del santo pueblo innominado, sobre el cual el espíritu de Dios –impulso de progreso– flota y flotará por los siglos de los siglos; del santo pueblo limitado por castas, costumbres y fuerza regresiva, pero grandemente poderoso cuando se alza, mayestático, al soplo de su destino inmortal, que le empuja fuera del estrecho círculo de míseras pasiones inspiradas por cuantos le oprimen!

Fragmento de la carta publicada en La Federación

¡Por fin la acción del avance, del salir a más amplios horizontes, a más esencial perfección, ha conglomerado la energía incontrastable de la multitud en torno de lo que, en lenguaje político, se llama «las izquierdas», y que es, en realidad, el impulso progresivo que, en esencia, traen las generaciones para triunfar de los planes ancestrales en que se estratifican, sobre la humanidad, al peso de los siglos, todas las formas y modos del pasado!

Y he aquí, en Gijón, hecho el milagro –que es de necesidad que se realice en toda España– de unirnos, en haz apretado, todos cuantos suspiramos, amamos y pedimos para nuestras vidas (y las vidas que han de llegar a la tierra) los albores de una nueva edad, más espiritualmente feliz que la presente, y desde cuyos umbrales podamos decir a los que se hielan, endurecen y pulverizan:

«Atrás; quedaos dormidos, quietos, en absoluto reposo, necesitáis poco, estáis a gusto en el silencio, en la tristeza, en el marasmo; os contentáis con el odio, la rutina y el rencor; vivís abrazados a la inepcia, al no pensar, sentir ni desear. En fuerza de ambicionar un futuro de eternidad, no hacéis nada por llegar a un porvenir inmediato. Queriendo afirmarlo todo, subsistís en una perenne negación. Sois lo inmóvil... Allí todo está con vosotros. No os queremos mal, aún más, os respetamos como a las grandes ruinas que acusan el paso de humanidades que fueron, pero que ya no son. Ningún daño haremos a vuestras venerabilidades polvorientas, pero no os necesitamos sino en los museos, como objetos de curiosidad o estudio... Nosotros vamos ya unidos en un solo amor, en el amor al porvenir, cantando su triunfo, limpiando de escombros su camino. Nos ha bastado para salir de la sombra fatídica que esparcís en torno vuestro enlazar fraternalmente nuestros brazos, poner al unísono nuestros corazones ante el ara de la libertad, sentir en nuestras mentes la misma aspiración ante la justicia.»

¡Bravo Gijón! Este es el Gijón que yo creía encontrar al traer los últimos pingajos de mi cuerpo mortal a los ásperos acantilados de su brava costa, de donde quisieron hacerme saltar en pedazos los tristes hijos de la noche.

A usted que ha condensado, por su característica clara y definida en el camino del progreso, el gran movimiento, agrupación liberal  que ayer se realizó en Gijón dándole 2315 votos de mayoría para diputado, vaya mi enhorabuena entusiasta y vea, amigo Teodomiro, a lo mucho que le obliga su altísima posición de núcleo inicial de este resurgimiento de Gijón hacia la buena ruta ¡Alerta!, mi muy estimado amigo, que ahora la camada lobera va a surgir aullando en torno suyo; siga recto derecho y sin más rodeos que las aparentes curvas de los atajos que, a la postre, hacen más breve la caminata.

¡Hosanna! Hoy ha entrado Gijón en una nueva etapa de su gloriosa vida liberal. ¡Cuán poco temibles se tornarían todos los obstáculos que la senilidad inútil de los menos intenta poner en nuestro camino si marcháramos unidos, serenos y firmes hacia los altos fines de la libertad y de la justicia!

¡Viva Gijón y Teodomiro Menéndez su diputado!

Rosario de Acuña y Villanueva

El Cervigón (Gijón) 2 de junio de 1919

 

Archivo Amaro del Rosal Díaz (AARD), Fundación Pablo Iglesias

 

Nota. En relación con esta carta y acerca de su amistad con el destinatario se recomienda la lectura del siguiente comentario:

 

Teodomiro Menéndez Fernández (Oviedo, 1879-Madrid, 1978). Fotografía publicada en 1918182. Amigo Teodomiro
Cierto es que manifestó que no se consideraba socialista en el sentido dogmático y científico de la palabra, pero no es menos cierto que colaboró en algunas de sus iniciativas y que mantuvo buenas relaciones con unos cuantos dirigentes socialistas. Tal es el caso...


 

 


 

Imagen de la portada del libro

 

¿Quién fue Rosario de Acuña?.

 

 

 

 

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Algunas notas acerca de la vida de esta ilustre librepensadora